Cada uno de nosotros, además de sí mismos, evocará a los nuestros. No será un árbol genealógico. Si un ejercicio de memoria, de sentimientos, y los expondremos. La forzaremos para que nos cuente cuanto guardamos en ella de nosotros y de los nuestros. Para que a su vez los otros-nosotros se enteren, nos digan lo suyo. Y así armemos una invisible red con pasado, presente y futuro. Pasado que informe y enriquezca contenidos, que revele de ser posible lo desconocido. Presente en intercambio de afecto, de nostalgia y porqué no hasta de reservas. Futuro, porque con él se conformará un legado para las generaciones que siguen. Que se incorporarán sabedores mejor de quienes son, de donde provienen, como fueron sus mayores. Integrándose por seducción de fines y contenidos. Sintiéndose parte y todo. Sintiéndose componentes de una posta en red más que informativa, profundamente afectiva. Adquiriendo entonces la categoría de NOSOTROS sumando así sus propios NUESTROS.
Veji
Veji