Juanca, Julia y Coto | |
Julia y Veji | Abuela Mercedes, Veji y Julia |
Sentados : Abuela Mercedes, vecina, Zulema y Juanca . De pie: Julia y Veji | Coto y Juanca |
Fotos de Navidad y Año Nuevo 1968-1969
Juanca, Julia y Coto | |
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Sentados : Abuela Mercedes, vecina, Zulema y Juanca . De pie: Julia y Veji | Coto y Juanca |
Fotos de Navidad y Año Nuevo 1968-1969
En el jardín de La Lucila, Coto, Zulema y Juanca, invierno 1961.
Casi por casualidad nos enteramos de su muerte. Revisando papeles saltó un nº de teléfono oculto en los pliegues de nuestra desidia y llamamos. Su hogar y geriátrico nos informó que por lo menos un par de años atrás había muerto. No pudieron ni supieron dar más detalles. Así con esa forma silenciosa, casi anónima desapareció de esta parte de la familia. Seguro sus sobrinas con quienes se cultivaba se habrán enterado, participado. Nosotros no ni toda la rama con quienes se trataba. Ninguno supo nada hasta que Julia y yo informamos.
La menor de las cuatro hijas del infortunado y trágico matrimonio de los tíos Ccecco y Clotilde. Ellas fueron Pochocha, Sara(Chunga), Mimito y Zulema. Ella hoy tendría unos 88 años. Con la casi simultanea muerte de los padres las chicas sufrieron su diáspora. Pochocha con sus abuelos maternos, Sara con papá y mamá, Mimito con Berto y Marieta, Zulema con Pineto y Catalina.
Dulce, inteligente, como un hada para los más chicos con su enorme habilidad manual, capaz de hacer para divertirlos desde dibujos, pinturas, juegos. Criada en un medio artístico y bohemio donde los primos Juan y Carlos se volcaban al arte, creadores del famoso grupo vanguardista Orion y con la omnipresencia del tío Antonio Gargiulo, escultor afamado, ella también dió cauce a su capacidad creativa completando los estudios en la escuela superior de bellas artes. Su carácter, la lucha por la vida para aportar primero a su hogar adoptivo y a la supervivencia después la hicieron cabalgar en una ambivalencia contradictoria, entre su enorme talento y su necesidad concreta. Alumna de Antonio Pujía volcó en nuevas obras su inspiración modeladora. Soy el privilegiado poseedor de dos de ellas. La cabeza de un joven viejo y una mano ojo de la que basé mi cuento Dios y que a ella le llegó en profundidad, hasta emocionarla, porque en el fondo la describía.
No puedo referir su vida porque no la compartí en detalle.En esta breve y sentida semblanza apelé a mi memoria, los escasos datos disponibles y sobre todo a una melancolía aflorada por la noticia. Los recuerdos que se agolpan y el deseo de compartir esta vivencia con una familia que deberá revalorizarla y que seguro en comentarios aportará lo suyo.
Ella se fué en silencio, abroquelada en su rinconcito, el que dispuso y supo construirse.
Juan Carlos, con el aporte de Julia .
Zulema, fue una persona muy cercana a nosotros, la recuerdo muchos fines de semana o domingos que venía a almorzar con nosotros, yo le mostraba mis dibujos y ella siempre me daba algún consejo. Recuerdo una noche del 31 de Diciembre que la fuimos a buscar con el 4L a su departamento , creo que en Av.Gaona o Segurola, no me acuerdo bien, fuimos por la Gral Paz, y el viejo nos mostraba el gasómetro y las vías de los trenes eléctricos con trole que cruzaban o salían de algún punto cercano al gasómetro. También la recuerdo en una visita del tío Pineto que no se si iba a Génova o volvía de allí. Una navidad se quedó con nosotros a adornar un árbol de verdad, un pino que luego plantamos en el jardín y creció enormemente, la recuerdo fabricando los adornos con cosas inverosímiles, pero despertando en nosotros la creatividad.
También cuando éramos muy chicos, quizá cuando la foto que preside este pequeño homenaje, Zulema nos decoró con un fondo marino la pared cabecera de nuestro cuarto, aprovechando unos peces de colores de cartón que, o eran secantes, o eran propaganda de algún laboratorio médico. Ese mural duró muchos años hasta que crecimos y preferimos los coches de carrera. No puedo olvidarla en esas mañanas de domingo mientras se hacían los fideos, escuchando los discos de Mercedes Sosa en el winco del living. Ya adolescente, siempre Zulema me aconsejaba sobre el dibujo y la pintura, compartíamos breves momentos pero para mi reveladores. Una vez cuando estaba en 5º de la secundaria me llevó a conocer el taller de Libero Badií, toda una tarde de aprender y de conocer a un artista argentino. Pasaron muchos años, y ya en 1985 una tarde Graciela y yo la visitamos en su departamento, hacía tiempo que no la veía, fue una tarde amena en un departamento despojado, casi vacío, sólo alguna escultura y delante nuestro una enorme carpeta. En ella Zulema atesoraba dibujos, grabados y bocetos de toda una vida. Trabajos que habían visto sólo sus maestros y ella misma, que en un momento de ruptura nos los mostraba. Yo no salía de mi asombro, todo ese trabajo, con una fuerza impresionante, con la fuerza de su corazón, tímido e inquieto a la vez. Nunca una exposición, nunca un reconocimiento, nunca el lugar que mereció, quizá eclipsada por la personalidad de Carlos o del propio Juan, sus primos-hermanos. Le dije que debía hacer una exposición que nosotros la ayudaríamos, ( incluso se lo comenté a mi viejo tiempo después), pero en su humildad ella no quería , no se sentía lo suficientemente merecedora o valiosa.
Pasaron los años, y nunca mas la ví, en 1998 cuando volví a Buenos Aires después de 8 años, intenté llamarla a un teléfono que lo viejos me facilitaron, pero nadie respondió.
Zulema a tí un pequeño homenaje en este domingo , ponemos el winco y escuchamos una de tus preferidas:
Juanca o Chichín como preferías decirme cariñosamente.

En la de arriba Los primos de montañeses con Juanca en 1956, en la de abajo en el jardín de la Lucila 1955 o 1954. la que está escondida parece Zulema pero no se quien es el que está de pie en el centro de la foto. En brazos de Dunin la imagen quemada de Tata, seguro porque Dunin mira para abajo como si dialogara con la mirada.